Hace un tiempo, en el transcurso de una comida, un compañero de trabajo nos contaba como un conocido suyo había dejado un buen trabajo para realizar un curso de fotografía, con el objetivo de formarse y poder vivir de ello, a lo que una persona presente en la mesa espetó ¡qué valiente!. Esa reacción me sorprendió y me hizo reflexionar ¿es valiente una persona que abandona algo que no le llena y se mueve hacia aquello por lo que siente pasión?
Me pregunto cuantas personas pasan 35 o 40 horas en su puesto de trabajo desconectadas de su corazón y de su esencia y, no solamente eso, si no que no tienen pensando hacer nada al respecto. Tiran para adelante, esperan al viernes, al fin de semana o a las próximas vacaciones para liberarse de las cadenas del trabajo. Así, se afianza la famosa frase de trabajar para vivir y se nos escurre la vida entre las manos.
A esto se une la importancia en nuestra sociedad sobre lo que tienes, y no sobre lo que eres. Cada vez hay más casos de personas que tras conseguir el puesto, el sueldo, la casa y el coche deseado se dan de bruces con un vació existencial y se preguntan «y ahora ¿qué?» En ocasiones, solamente factores externos (enfermedades graves, problemas de empleo o frustraciones profesionales) hacen que nos replanteemos la situación y que tomemos las riendas de nuestras vidas.
Los seres humanos, por lo general, nos sentimos incómodos ante el cambio, nos asentamos en una zona de confort donde nos sentimos seguros y todas las propuestas para salir de esa zona las interpretamos como una amenaza; tanto, que nos dejamos arrastrar por esa comodidad viendo pasar esos proyectos que en su día nos hacían soñar y nos inyectaban vida en las venas.
No nos confundamos. No estoy diciendo que se tomen decisiones únicamente por instinto y se tire todo por la borda. No. Quiero que pensemos que no somos víctimas de las circunstancias y que tenemos la libertad y el derecho de elegir y liderar nuestro camino. Tenemos que averiguar cuales son realmente nuestros valores, nuestras creencias y por lo que sentimos pasión. Puede ser a través de un proceso personal o a través de un coach, pero ¡¡ACTUEMOS!!
Pregúntate: ¿qué me hace levantarme para ir al trabajo? ¿que ganaría si dejara mi trabajo? si pudiera elegir ¿qué me gustaría hacer? ¿qué obstáculos tengo para conseguirlo? Como señala el lema del Cruyff Institute «Haz de tu pasión, tu profesión»
¡¡Vamos!! ¡¡Comienza!! ¡¡El cambio y la evolución no se detienen!! y tú ¿a qué esperas?