Recientemente ADECCO publicaba el IV Informe El reto de la inserción laboral del deportista español, en el que se recogía el dato de que el 30% de los deportistas retirados estaba en paro, además se señalaba que de los ex-deportistas que actualmente trabajaban, el 51% lo hace a través de contratos temporales. Estos datos reflejan la importancia de la formación de los deportistas durante su carrera profesional.

Hace ya algún tiempo que entre las Empresas se están utilizando valores del deporte para mejorar el desarrollo profesional de su personal. Pionera en este campo fue Makeateam, empresa dirigida por Jorge Valdano, Juan Antonio Corbalan y Andoni Zubizarreta. Como muchos de vosotros sabéis, actualmente, Jorge Valdano es Director General y Adjunto a la Presidencia del Real Madrid y Andoni Zubizarreta es el Director Deportivo del F.C. Barcelona. Juan Antonio Corbalán continua con la actividad propia de la Empresa impartiendo formaciones y conferencias (https://gorkaacebalcoach.com/2010/11/22/de-la-ilusion-la-gloria/). Son 3 claros ejemplos de la importancia de que la continuidad en la formación ayuda a conseguir objetivos profesionales una vez finalizada la carrera deportiva. Makeateam utiliza los valores del deporte para formar las habilidades directivas y profesionales: liderazgo, motivación, gestión de equipos, gestión de las emociones, etc.

Pero y ¿al revés? siempre me ha surgido la misma pregunta ¿por qué no se trasladan los valores y el conocimiento del mundo empresarial a los deportistas? En este sentido me surgen multitud de preguntas ¿cuántos jugadores de las categorías inferiores continúan formándose? ¿cuántos van a poder vivir de sus deportes? ¿durante cuántos años? y ¿después? ¿están preparados para enfrentarse a ese después? Casi siempre, al responder estas preguntas nos viene, o me venía, a la cabeza el mundo del fútbol y los futbolistas, o a lo sumo el baloncesto y el tenis, pero ¿y deportes como el balonmano, ciclismo, waterpolo, vela, remo, judo o hockey hierba? Hace ya unos cuantos años, cuando terminé mi proyecto en el Master de RRHH, me puse en contacto con un Director Deportivo de un club de Primera División de fútbol, con una estructura de fútbol base importante, para presentarle la idea de preparar un Plan de Formación para las categorías inferiores del club, basado en cursos que pudieran tener un impacto directo en el día a día de los propios deportistas. Eran cursos de liderazgo, motivación, gestión de las emociones, inteligencia emocional, etc. todos ellos finalizados en un proceso de coaching voluntario. Tengo que decir que este Director Deportivo fue muy accesible y cortés pero, aunque le pareció muy interesante, descartó la idea.

Hoy en día todavía poco clubes profesionales tiene un Plan de Formación que pueda dar respuesta, no solo a las categorías inferiores sino también a los primeros equipos. Formando a sus jugadores, los clubes consiguen trabajar y desarrollar a la persona que integra y representa a ese club, a esa empresa, y no solamente con el deportista. El deportista es una parte de la persona, que necesita complementarse con la otra parte, la personal, lo que hará una suma mucho más potente, mejorando el desempeño profesional.